El lunes pasado durante un vuelo en avión veía en mi ipod un documental denominado “ENRON, los chicos que estafaron a América“, que trata sobre el ascenso y luego la caída de la, en su momento más álgido, séptima empresa de los Estados Unidos de América, ENRON, una empresa que comenzó transportando gas y fue de las principales en energía del país. (Aquí el documental).
El documental es muy recomendable para entender hasta donde llega la confianza de gobiernos, bancos, empresas y empleados a la hora de invertir su dinero, dado que ENRON fue el mayor escándalo financiero en su momento (2001).
Desde que llegó la quiebra hasta hoy se ha demostrado la gran influencia que tuvo la familia Bush en el crecimiento tan acelerado de la empresa, la importancia de la codicia de los empleados que como ejemplo provocaban apagones en el estado de California para que el valor de la energía ascendiera y la parsimonia y confianza que tuvieron los analistas de bolsa que jamás pensaron en que todo fuera un fraude. Finalmente, como no podía ser de otra manera, cayó en una quiebra con una deuda de 35.900 millones de dólares, si bien los principales directivos vendieron sus acciones semanas antes de la estrepitosa caída obteniendo ganancias de cientos de millones de dólares. La bancarrota de ENRON también afectó a multitud de empresas dado que operaba en varios países asiáticos y latinoamericanos.
Y esto me lleva a pensar en una noticia muy similar que últimamente está en todas las portadas y ha salpicado a los principales bancos españoles.
La estupidez humana no tiene límites. Siete años después se destapa un caso muy similar de estafa, esta vez de 53.000 millones de dólares. Otra vez los auditores, inversores, y empleados dan toda su confianza a personas ajenas sin escrúpulos, otra vez habrá una maraña de empresas fantasmas, otra vez habrá políticos de por medio y espero que otra vez haya un brillante documental que explique bien y en profundidad que es lo que ha ocurrido, tal vez se llame “Madoff, el chico que estafó a América” (quizá deba registrar el copyright).
Tiempo al tiempo.